Federico Fellini realizó como parte del film colectivo “Historias extraordinarias” de 1967, que además incluía otras dos historias basadas en relatos de Edgar Allan Poe filmadas por otros realizadores. El texto disparador es “Nunca apuestes tu cabeza al diablo”. Aunque formal y argumentalmente se aleja mucho de este, el director italiano supo trasladar el tono satírico propuesto por el autor estadounidense a su propio universo personal. Al día de hoy continúa siendo considerado como el mejor segmento de la producción.
El cuento de Poe suponía una crítica a muchos tópicos culturales de su época, particularmente al trascendentalismo (movimiento literario popular durante el siglo XIX) y al papel “moralista” que la crítica le exigía al arte de la época. Para ello se valió de Toby Dammit, un hombre sardónico y vicioso que todo el tiempo hace apuestas retóricas para desafiar a quienes lo rodean. El personaje y su historia son descriptos desde la óptica de un amigo, quien se presenta como el autor del relato. En el mediometraje de Fellini el protagonista es un actor inglés shakespereano que viaja a Italia para participar de “el primer western cristiano de la historia”, aunque parece más interesado en manejar la Ferrari nueva que los productores le han prometido. El vehículo tendrá una importancia central en el desenlace del film.
Toby Dammit
Apuntes de los encuentros
del colectivo BARDAMU
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Mientras que en el cuento original es su amigo quien nos informa sobre algunos aspectos biográficos de Dammit, en la película estos se nos presentan mediante una serie de flashbacks durante una entrevista televisiva. A través de la mirada afiebrada del actor vemos desfilar personajes y situaciones excéntricas que ironizan sobre ciertos estereotipos de la década del 60’ (el hippismo, Lukàcs, Barthes, la crítica de cine, los madios masivos, las estrellas del espectáculos, etc) lo que le da una atmósfera fuertemente onírica al film. Otro cambio importante que introduce Fellini es presentar al Diablo como una pequeña niña, todo lo opuesto a la figura del anciano con la que lo simbolizó el autor en el texto. Al analizar esta transposición queda claro que el director decidió privilegiar la idea central de “Nunca apuestes tu cabeza al diablo” – el concepto de enseñanza moral que irónicamente introducía Poe - por sobre lo narrativo.
La relación entre el arte y la crítica también fue tema de discusión en los encuentros, al igual que el hecho de que un relato fantástico puede contener una mirada aguda sobre la realidad. De esta manera se analizaron las formas en las que dos artistas – Poe y Fellini – se relacionaron con las distintas épocas en las que vivieron.