CRÓNICAS de INDIAS
AGUIRRE, la ira de dios
La película alemana de 1972 con guion y dirección de Werner Herzog, y con el actor Klaus Kinski en el papel principal, da inicio con una placa que enuncia el texto o los textos TRANSpuestos para realizar el guión. El mismo formaba parte del diario de relación que le escribía a Felipe II Gaspar de Carvajal en período de conquista de América. Surge así la problemática del texto origen en varios sentidos, en primer lugar la misma placa y película niegan la posibilidad de que exista tal documento, esa expedición no había dejado rastros. Caravajal no participó de la expedición que sirviera de guión del largo del director alemán, su diario no narra tal viaje. Se apunta así a abrir un debate no solamente sobre este supuesto texto origen sino a todo el corpus de crónicas de Indias y el contexto que la subyace. La forma visual de hacerlo, además muestra una retórica que trae consigo la utilización del rojo como plano auditivo, incapaz de pasar desapercibido, y el texto en idioma alemán.
A lo largo del estudio del film como producto estético y simbólico, encontramos varias formas en las que el director buscaba problematizar algunos conceptos presentes en muchas de las crónicas de indias como la búsqueda de riquezas materiales como el oro, las relaciones entre el yo y del otro, la interpretación del espacio desde una mirada euro céntrica como la utilización de los mitos Greco- latinos (las Amazonas), tópicos de de la narrativa de la época, como el locus amoneus (espacio idílico) en tensión con el peligro del espacio real, la historia de la corrupción del paraíso en la tierra, el narrador como testigo de vista, la justificación de la colonización por el enriquecimiento y la evangelización, la narrativa del fracaso y finalmente la construcción del sentido en el discurso como forma de dominación desde la justificación de los actos doblemente una vez por quienes financian los viajes tanto de la conquista como de la colonización, la Iglesia Católica; con la justificación de la evangelización y por otro lado frente a la monarquía española con el incentivo y la justificación del enriquecimiento material.
En cuanto a la realización cinematográfica el equipo de actores y técnicos alemanes debió internarse en la selva peruana, en la zona del cerro Machu Pichu, si embargo en todo el largometraje no se ve la imagen del cerro, se trata de capturas naturalistas que a la vez resultan como mínimo curiosas por los rasgos alemanes de los actores en contraposición con los rasgos aborígenes. El mundo interno de símbolos políticos llevados al extremo en la elaboración de los documentos escritos en medio de la derrota y las inclemencias se contrapone al objetivo de su director de crear una película comercial, destinada a un público masivo y no a una elite culta. Al igual que la elección del intérprete principal, quien agrega sus propios aportes al personaje contradiciendo la opinión del director, invirtiendo el sentido de la dirección tradicional, además de cobrar como honorarios un tercio del presupuesto de producción total de la película, presupuesto que no alcanzaba para cubrir otros costos como la compra de equipamiento, o la utilización de dobles, siendo las tomas realizadas con una antigua cámara de 35 mm que Herzog había robado hacia algunos años de la escuela de cine. Otra curiosidad es que las tomas fueron filmadas de manera cronológica. Es tal vez por todo esto que esta producción trascendió en el tiempo trasformandose en un film de culto que nos plantea en ultimo termino a pensarnos en la condición humana.
Apuntes de los encuentros
del colectivo BARDAMU
volver